
En la honda concavidad de la soledad, mi eco se hace una voz independiente.
Mi falta es un otro
que aprovecha y se aprovecha de mi
y me dice, que mi concepción de la idealización es muy indulgente con la vida.
Absorbe mis sinónimos con inicuidad, y aplasta los eufemismos de "abandono" con realidad...
Basta de justificar -repite-
Y toma nombre y cuerpo
y hasta huella digital
y hasta perfume propio
cuando susurra seductoramente a mis espaldas
y me vence en una mordedura certera.
De espaldas, relajada por sus caricias y cuidados
endulzada, deleitada por sus "te amo"
me dejo
y me dejo hacer
Su presencia se desliza por la hondonada de mi espalda
y se hace beso -de lengua-
entre mis nalgas
Y me hace acabar una y otra vez en dolorosas contracciones
hasta que mi clítoris se vuelve una llaga apagada
y soy cenizas de mis ganas
Entonces, es cuando mi Otro se vuelve a mi
y me abraza hasta quedarse dormido en mis pechos ardidos
y me ama hasta quedarse cansado de mi cansancio
y me cuida hasta quedarse falto de sí mismo.
Otra vez la soledad
y su voz justificando su erotismo
otra vez yo
y él
¿Por qué?







